05 noviembre, 2006

Amor

Muchas veces se nos ha dicho que el fin último de nuestra existencia es amar, es el amor y hoy nuevamente nos lo recuerda Jesucristo cuando nos dice:
El primer mandamiento es este: Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas y el segundo es amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hace falta nada más.

Y yo me pregunto, realmente sé amar. ¿Realmente amo a mi prójimo como a mí misma, y aún más allá... me amo a mí?

En la medida en que comience a amarme podré amar también al prójimo que es mi familia (para comenzar) y la gente que me rodea, y a través de ellos comenzar a amar a Dios.

Un abrazo con mucho amor.