16 agosto, 2006

El don de la amistad

Siempre he creído que la amistad es un regalo; y que además como todo regalo viene de Dios; entonces puedo decir sin temor a equivocarme, que la amistad es un don divino.

Por eso quiero el día de hoy usar este espacio para agradecer a todas las personas que de alguna manera a lo largo de mis casi 30 años de vida me han regalado su amistad.

Esas personas pueden estar cerca o lejos físicamente, pero saben que tienen un espacio en mi corazón, y que ahí podrán permanecer el tiempo que deseen, que mi corazón es su hogar.

Agradezco infinitamente a Dios el haberme rodeado todos los días de gente tan linda, tan buena y tan dispuesta a dar un poco de sí a través de la amistad.

Hoy le doy gracias a Dios por todos los amigos que han logrado con su presencia hacer mi vida mucho más llevadera y permitirme también hacerles el regalo de mi amistad.

Dios los bendiga.